VERSONAUTAS

PRELUDIO A LA LENTITUD

Artes vivas

Espectáculo de música y poesía escénica

Constantemente asediados por la tiranía del hacer, olvidamos que podemos detener el tiempo siempre que queramos, sincronizarnos con un tiempo que no busca. El mal del siglo: estar ocupado.

Preludio a la lentitud es un poema sonoro, es una meditación colectiva, es un anhelo de detenerse, es un manifiesto.  

 

VERSONAUTAS

 

FICHA ARTÍSTICA:

Dirección e Interpretación: Versonautas / Roqui Albero · Voces, trompeta, marímbula / Ana Sanahuja · Voces, piano, sintetizador / Texto y mirada escénica · Pablo Rosal / Música y espacio sonoro · Versonautas / Arte y vestuario · Teresa Juan / Diseño de iluminación · Jrisa Lialia / Vídeo · Nacho Carrascosa y Nelo Olmos / Producción · Versonautas

*Fotografía y cartel: Teresa Juan

Preludio a la Lentitud ha recibido el soporte del Institut Valencià de Cultura, la Regidoria d’Acció Cultural del Ayuntamiento de Valencia y el Festival Russafa Escènica.

 

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MARCO TEÓRICO

Preludio a la Lentitud nos instala en un lugar previo a todo hacer. Mediante la música y la palabra, nos sumergimos en una meditación guiada, en un entrenamiento sensorial que nos sitúa en el umbral de la percepción.
Esta pieza, este claro en el bosque, abre una grieta que nos lleva a la apertura espiritual a través de la repetición, de la espiral, del enroscamiento, de la insistencia. Hay un hechizo en el acto de incidir en la belleza de lo simple. La clave es: “Confía en mí. ¿Te atreves? Repetimos.”

En realidad, Preludio a la Lentitud es en sí mismo la diana, el fin, es la gestación del escenario óptimo, aquel que nos prepara para el amor. Nos encontramos en un lugar en el que hemos dejado de esperar algo, en el que hacer significa estar completamente en esta situación.

Esta pieza nos propone una meditación artística, que aspira a dejarnos en la antesala de nuestro propio punto de partida. Así como en un paseo o en la contemplación de un cuadro el efecto se manifiesta al rato de mirar o de caminar, de igual manera, paso a paso y mediante la figura de dos “oficiantes” que nos guían, vamos construyendo desde cero, abrazando la imperfección. Lo que vemos está surgiendo del momento, nace aquí, del
saber que no tenemos nada que hacer. Hemos venido a no hacer.

En el siglo XXI hemos llegado a la “consciencia”. Somos conscientes del hecho escénico, del arte, de la ciencia. Pero esa consciencia no puede ser un final del camino, más bien debe ser un disparadero. Ser conscientes de las cosas no nos hace los más listos de la historia, nos tiene que hacer los más espirituales, los más responsables de nuestro vuelo.
¿Somos tan listos, sabemos tanto? Demostremos entonces que sabemos volar.

Ya no podemos seguir siendo seres inocentes. Debemos dejar de ser meros psicópatas totalmente carentes de un sentido comunitario y espiritual. Ya solo nos queda hacer caer a la gente en trampas bellas. En vez de ahondar tanto en el progreso, más bien podemos invocar el regreso. Ante tanta imagen que inhibe nuestra capacidad de imaginar, proponemos construir desde el sonido y la palabra. No vamos a ir hacia delante, vamos a ir hacia atrás.

Así, la música, y también la poesía, tienen que volver a nacer para tener sentido, tienen que volver a decirse, a explicarse. Porque si no, estamos como está este mundo, que cada uno está atomizado y fragmentado, y cada uno cuenta su historia y dice: pero si yo hago lo mío, son ellos que no me entienden. Así, construimos poco a poco lo que significa que la música
acoja la experiencia del mundo, del tiempo. Y sobre ese tiempo en el que estamos perdidos, esta le pone un orden, y le pone una cadencia, y le pone una frase. Entonces, es por ahí que le encontramos sentido a la vida. Y es por ahí la magia, porque la música lo único que hace es coger el tiempo y acotarlo. Y esa es su trampa, y su poder.

Preludio a La Lentitud sucede, se instala en nosotros, se incorpora, nos deja a punto.
Preludio a la Lentitud es un acto mental y a la vez vivencial.

“Podemos detener el tiempo siempre que queramos.

El paso del tiempo ¡no es el Tiempo!
Somos la ausencia de tiempo.”

¡Os hemos invitado, queridos espectadores, para reencontrarnos!

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